EL BANQUETE - fotoexpo

EL BANQUETE DE BODA

Distribuir a los invitados de forma correcta. Lo habitual es que cada uno de los novios haga su propia lista de invitados, sus familiares, sus amigos, sus compromisos... y luego "crucen" o "casen" -en el ámbito del protocolo se le denomina "peinar"- ambas listas para ver si pueden invitar a todos los que aparecen en sus listas por razones de espacio, presupuesto, etc.

Una vez que contamos con la lista definitiva de invitados es cuando empezamos a pensar en cómo ubicarlos en las mesas. No tenemos que aplicar estrictas normas o reglas de precedencia como se haría en un acto oficial o con cierta solemnidad. Es mucho mejor utilizar criterios más cercanos y de utilidad -por edad, por afinidad, etc.-.

Podemos hacer grupos por afinidades entre los invitados: los amigos, juntos en una o varias mesas, los familiares en otras, lo compañeros de trabajo en otra... y así hasta lograr colocar a todos los invitados. Si queremos ser un poco más protocolarios, podemos distribuir a familiares cercanos de los novios en casi todas las mesas para que hagan de anfitriones y estén atentos a cualquier necesidad que se les pueda plantear.

Esto supone separar a muchos familiares, pero es una buenas de atención hacia los invitados. Cuidado con sentar personas con una enemistad manifiesta o con ciertas diferencias personales que pueden dar lugar a conflictos, sobre todo cuando hay de por medio alguna copa de más.

Las edades de los invitados, también pueden ser un buen criterio para establecer algún grupo al que colocar juntos en una misma mesa. Seguramente hablarán "un mismo idioma". Una vez que tenemos las mesas con sus correspondientes invitados, habrá que tener en cuenta que las mesas más cercanas a la presidencia, la mesa de los novios, suelen estar reservadas para los invitados que tienen una relación más cercana con los novios: padres, hermanos, familiares y amigos más íntimos...

En la mesa presidencial, según el propio criterio de los novios, se suelen sentar los padres y padrinos, así como algún invitado especial, como el sacerdote que ha oficiado la ceremonia, un abuelo o familiar mayor que conviva con ellos o tenga una relación "muy especial" con la familia, etc. Las mejores mesas y que "disimulan" mejor las precedencias, son las mesas redondas. Son una buena opción porque todos los invitados se ven bien entre ellos.

Cuando llegan los novios, nada de saludos, besos, abrazos... todo eso debe dejarse para después de comer -o había que haberlo hecho al salir de la iglesia, juzgado, ayuntamiento, etc.-.

No se debe retrasar el comienzo de la comida. Una vez que los novios están servidos y empiezan a comer, se da por comenzado el banquete. Al final de la comida, cuando llega el momento de cortar la tarta y se sirve el postre, es posible que haya algún discurso y, cómo no, el consabido brindis por los novios. No debemos alargar mucho el tema de los brindis, estar haciendo brindis por todo el mundo: por los padrinos, por los padres, por los amigos... no es de recibo. Brevedad y naturalidad.

Después de los postres, viene el baile. Lo abren los novios a ritmo de vals o una melodía que tenga un especial significado para ellos. Luego el padrino baila con la novia y la madrina baila con el novio -en cada zona o región pueden tener otras costumbres con respecto a la apertura del baile-.

El final de la boda lo suele marcar cuando se acaba el baile.

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